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Los estudiantes universitarios estadounidenses podrían ahorrar más de 2.300 millones de kilovatios hora de electricidad activando las funciones de ahorro anual de energía de sus ordenadores de sobremesa. Eso supondría un ahorro de más de 200 millones de dólares (unos 130 millones de euros) en la factura eléctrica y una reducción de 1,8 millones de toneladas de emisiones de CO2 por el uso de ordenadores (lo que equivaldría a retirar de la circulación 350.000 automóviles).7 |